En el Instituto Interamericano sobre Discapacidad y Desarrollo Inclusivo (IIDI) sabemos que hay conversaciones urgentes que no pueden seguir esperando. Una de ellas es la que cruza la diversidad sexual y la discapacidad, un espacio donde se juegan los derechos, los cuerpos, los deseos y, sobre todo, la posibilidad de existir plenamente.
Desde nuestro proyecto La Luz de Frida, dimos inicio a un curso de formación virtual con jóvenes con y sin discapacidad de nueve países de la región. Se trata de un espacio para pensarnos colectivamente, compartir experiencias y construir nuevos materiales que den visibilidad a esta interseccionalidad tantas veces silenciada.
¿Por qué hablar de diversidad sexual y discapacidad ahora?
Porque crecen los discursos de odio, porque los transfemicidios y lesbicidios nos duelen, porque hablar de cuerpos, deseo y derechos es más urgente que nunca.
Porque existimos, deseamos y resistimos.
La propuesta invita a poner en palabras lo que vivimos, aunque incomode, aunque moleste, porque sabemos que el silencio no es opción. Nos une la certeza de que esta intersección existe, se desea, duele y resiste, y que es posible construir orgullo desde la colectividad.
En La Luz de Frida creemos que el orgullo también se aprende, se dice y se habita. Y que, frente a quienes buscan prohibirnos ser, lo más revolucionario es pensarnos y crearnos juntes.